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viernes, 12 de diciembre de 2025

 

Los premios nobel de paz un negocio político y económico


Como dice el adagio o dicho popular, la capacidad de asombro del ser humano no tiene límites, en especial en la parte económica y política, en donde se premian a personajes que deberían estar pagando condena por sus delitos y mal comportamiento  y se señalan y critican a los que luchan y trabajan por los más humildes y necesitados.

Desde que se premió al expresidente de USA Barak Obama, con el nobel de paz en el año 2009, se perdió la credibilidad y el respeto por esa institución encargada de resaltar y premiar a las personas por su esfuerzo en ayudar y trabajar por los más necesitados y pobres del mundo y por algo tan fundamental como es la paz en el mundo, es decir que se haga justicia.  

Así mismo sucedió cuando el expresidente de Colombia Juan Manuel Santos en el 2016 se le otorgó el mismo premio, supuestamente por la lucha y el empeño en conseguir la tan anhelada paz en una guerra que lleva más de 60 años, pero los políticos que gobernaron por décadas en el país, pretenden culpar al actual mandatario Gustavo Petro.

Pero lo que causó más asombro, preocupación y rechazo, fueron los premios de paz otorgados a la opositora venezolana María Corina Machado, quien constantemente piden sanciones, intervenciones y ataques militares en contra de su país Venezuela, mientras ella y sus hijos viven fuera de esa nación. 


Para completar el descaro y la falta de respeto de estas agremiaciones la FIFA, encargada de organizar los campeonatos mundiales de fútbol, se unió a estas premiaciones cuando su máximo representante el presidente Gianni Infantino le concedió el premio FIFA de la Paz al mandatario estadounidense Donald Trump, supuestamente por sus acciones y gestos de paz a favor de los pueblos necesitados, olvidando las intervenciones del imperio gringo en contra de muchas naciones que no se rinden a sus pretensiones económicas y políticas.


La lucha por el poder político no es nada nuevo entre los seres humanos, es una constante desde hace muchos años atrás, especialmente entre las dos corrientes antagonistas, la llamada democracia y los socialistas o comunistas, desde la antigua y desaparecida URSS, así como la Alemania Oriental (RDA), la desaparecida Yugoslavia entre otros gobiernos de esa tendencia.

Parece que nada ha cambiado a pesar de los años que han pasado y de los adelantos tecnológicos, en donde los seres humanos nos enteramos de todo lo que sucede a nuestro al rededor inmediatamente, así el acontecimiento esté al otro lado de la tierra, a miles de kilómetros, con la internet se volvió algo sencillo, es lo que se llama actualmente la inmediatez.

Son muchos los ejemplos, en la política en donde se critican y se señalan mandatarios o exmandatarios por su forma de gobernar, pero lo más curioso es que esos que señalan y acusan tienen varios delitos precisamente por sus acciones políticas, inclusive algunos de ellos están siendo juzgados y otros pagando condena por ello.   

Álvaro Uribe Vélez, ex presidente de Colombia se atreve a criticar al actual presidente de Colombia, mientras él está siendo juzgado por delitos de corrupción, es acusado de falsos testimonios, cuando todos saben que tiene delitos más grave es, como sus vínculos con los grupos paramilitares y el negocio de las drogas.

El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de estado, se atreve a criticar a los demás mandatarios de dictadores y golpistas, ( como a Nicolás Maduro, Lula Da Silva entre otros).

Además de todo eso, sus aliados políticos en el Congreso se reunieron a escondidas y a las 4 de la mañana aprobaron una ley, para reducirle la pena de 27 a 12 años, en donde su hijo el senador Flávio Bolsonaro será candidato a la presencia de la república para las elecciones del 2026, falta ver si esa ley es firmada y aprobada por el actual mandatario brasileño.

Los ex presidentes venezolanos y todos los políticos de ese país, acusaban a Chávez y a Maduro de ser un dictador y golpista, mientras ellos le dieron un golpe de estado en el 2002, lo más irónico del caso es que el Congreso se reunió y en un acta firmada por todos miembros de ese grupo, enemigos del gobierno aseguraban que nunca hubo un intento de golpe de estado y el presidente tuvo que aceptarlo por ser mayoría y hasta perdonar y dejar en sus cargos a los militares que fallaron en ese intento.   

Una muestra más de la hegemonía y el dominio de la ma llamada democracia, que controla y domina todos los poderes en muchas partes de Latino América y acusan a sus adversarios políticos los socialistas de querer controlar todo.  

Por: Iván Fernando Márquez Gómez

nabusimake3@gmail.com

Teléfono: 3013942339

 

 


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