Libre pensador.

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No soy un hombre, soy un campo de batalla.

viernes, 25 de julio de 2025

 

Colombia un país fiestero



Feria de Cali, Carnaval de Blancos y Negros, Carnaval de Barranquilla, Feria de las Flores


Colombia, es un país de fiestas, reinados y celebraciones, no termina uno cuando inmediatamente comienzan dos o tres, vivimos en un territorio de contrastes ya que mientras unos gozan otros se matan, sufriendo así desdichas, tristezas, alegrías, risas, llantos, frustraciones o triunfos.

Contamos con un sinnúmero de diferentes y variados certámenes, que enumerarlos uno a uno sería, no imposible, pero sí muy largo y dispendioso y quizás nos veríamos avocados a editar un libro para no omitir y dejar alguna por fuera.

Citaremos las más conocidas o populares:

Diríamos que los barranquilleros están muy orgullosos de realizar el segundo mejor carnaval del mundo, solo superado por los brasileños, debido a que su imponencia, colorido y coreografía es muy numerosa.

No obstante y pese a Barranquilla y Río de Jainero, los pastusos hacen el carnaval de “Blancos y Negros” y no se dejan poner de ruana.

Inmediatamente los colombianos estamos prestos para organizar y celebrar otra fiesta, pero en esta ocasión es de índole religiosa, aquí sobresalen las realizadas en “Popayán y Mompox”, en Semana Santa, destacadas por su organización y religiosidad. Sin omitir los penitentes que se flagelan atentando contra su integridad física, esto en el departamento del Atlántico.

Posteriormente nos preparamos para gozar y disfrutar de la fiesta más grande y antigua del acordeón,

“El Festival de la Leyenda Vallenata” realizado en Valledupar, la capital mundial del vallenato, para finales del mes de abril donde se reúnen juglares, acordeonistas, cajeros, guacharaqueros, compositores y verseadores para escoger al mejor exponente del acordeón el principal instrumento musical de ese folclor.

Festival de la Leyenda Vallenata


Los samarios, se preparan para no quedarse, rezagados y se esmeran en lucirse en la tradicional “Fiesta y Reinado del Mar”, del 23 al 29 de julio muy vistoso, deportivo y colorido, el que este año coincide con la celebración de los 500 años de la fundación de la ciudad más antigua de Colombia, fundada en 1525.


Fiestas y reinado del Mar en Santa Marta

Así podríamos enumerar, “El Reinado del Café”, en Calarcá Quindío en el eje cafetero del 24 al 29 de junio, en donde hay concursos para la preparación de bebidas a base del café, la ganadora representará a Colombia en el reinado internacional del café.

 “El Reinado del Bambuco”, el que se celebra en Neiva Huila, durante las festividades de San Juan y San Pedro para los meses de junio y julio, destacando la danza, la música y las tradiciones de esta región. 

“El Festival del Bundé” en el Espinal Tolima, un aire musical andino que se interpreta con flauta, guitarra, tambora, el redoblante y el tiple entre el 4 y el 6 de diciembre.

Otro muy dulce y sabroso, el “Festival del Dulce en Cartagena”, para la época de Semana Santa y en otras zonas de la costa Caribe también se realizan estos festivales, el que sirve para mitigar las penas y los sinsabores, que padecemos la mayoría de los colombianos.



Festival del Dulce en Cartagena

Existe uno muy jocoso y llamativo, por cuenta de los participantes, como lo es el “Festival Nacional del Burro” en San Antero Córdoba del 14 al 20 de abril, pero el burro de cuatro patas, porque los de dos patas, son otra historia.

 

Festival Nacional del Burro

Los paisas con su ingenio y creatividad en “La Feria de Las Flores” del 01 al 10 de agosto se visten de gala en el fastuoso y laborioso desfile de silleteros, el concurso de trovas, conciertos y otros eventos culturales.

Terminando el año, y para conmemorar el 11 de noviembre, los colombianos elegimos en Cartagena a la mujer más bella de nuestro país, en el “Concurso Nacional de Belleza” para que ella y las finalistas representen a la nación en los diferentes certámenes internacional de la belleza.

La fiesta continúa, con la “Feria de Cali”, cargada de sol, toros, baile y belleza del 25 al 30 de diciembre. Y desde allí sale la gente para “La Feria de Manizales” del 04 al 12 de enero, replica de costumbres españolas.

Solo nos resta pedirles a los violentos, a los corruptos y a los grupos al margen de la ley, que se dediquen a disfrutar de todos estos reinados y fiestas que se celebran en nuestro terruño, pero no con nuestro dinero, quizás así no les alcance el tiempo para seguir desangrando a nuestro país y si no, que se inventen sus propias fiestas, ojalá sin violencia.

 

Por: Iván Fernando Márquez Gómez

nabusimake3@gmail.com

Teléfono: 3013942339

 

miércoles, 16 de julio de 2025

 

La magia y encanto del país vallenato y sus habitantes



Hablar de los valores culturales y de las personas de esta mágica y encantadora tierra, del viejo Magdalena y del actual valle del Cacique Upar, esa que está enclavada en las estribaciones de La Sierra Nevada de Santa Marta, en donde queda Teyuna construida por los indígenas Tayronas hace más de 1.000 años.

Esa que tiene con 1. 200 escalones, pero conocida como “Ciudad Perdida”, la que es comparada con Machu Picchu en el Perú, siendo Ciudad Perdida 600 años mayor, pero poco visitada por falta de vías de acceso y difusión por parte de las entidades gubernamentales, desde que se supo de  ella, en la década de los 70.


Es recordar y evocar algunos de sus personajes y anécdotas, también es adentrarnos en las aventuras y vivencias de un pueblo laborioso y cultural por onomancia, tierra amante de la poesía, de los cantos y composiciones a la naturaleza, al rocío de una mañana fresca y clara, amenizada por el trinar de las aves, es admirar extasiado el vuelo de las mariposas amarillas, como lo describió Gabo en su obra cumbre “Cien Años de Soledad”.

Es inspirarse en la gracia y belleza de una fémina tratando de conquistar su corazón, es evocar el enfrentamiento de dos juglares de nuestra vernácula y representativa música vallenata, para demostrar quién ejecuta mejor el acordeón y quién compone los mejores versos y melodías, con el firme propósito de enamorar a la mujer de su sueño.

Como sucedió con los maestros de esta hermosa costumbre y tradición; esos juglares como Lorenzo Morales, “Moralito” el de los Cardonales de Guacoche (Cesar) tierra de mujeres y hombres laboriosos y artesanos y de Emiliano Zuleta Baquero, de La Jagua del Pilar (La Guajira) de donde surgió la joya musical “La Gota Fría” quién no se deleitaba con la picardía, creatividad y talento para componer y cantar, de Calixto Ochoa Campo, el creador de más de 1.500 canciones, entre ellas verdaderos clásicos musicales.

 


Calixto Ochoa

(Los sabanales, El africano, Yoyo, el mundo, Remanga entre otras) grabadas e interpretadas, no solo por él, sino por grandes orquestas y grupos internacionales, en esta tierra triétnica (negros, blancos y aborígenes) en donde convergen e interactúan un sinnúmero de historias y vivencias.

Es añorar anécdotas, mitos y leyendas, desde enfrentamientos con el Diablo, por parte de ese mítico personaje, “Francisco El Hombre” utilizando únicamente sus armas más poderosas, la inteligencia y el acordeón.

Así como atreverse a construir una casa en el aire, como lo hizo uno de los pioneros y fundadores del Festival Vallenato Rafael Escalona, como condición para los enamorados y poder visitar a su hija Ada Luz, quien era la luz de sus ojos. Hablar de esta tierra, es admirar lo que pudo hacer ese maestro y gigante de la música vallenata “Leandro Díaz”, para mí, el más grande e importante compositor, que ha parido esta mágica tierra.

 

Leandro Díaz

Ese que veía con los ojos del alma, describiendo casi a la perfección siendo invidente, los paisajes de su bella, pero olvidada tierra Guajira, igualmente lo hacía con la naturaleza, destacando su majestuosidad como si realmente los estuviera viendo.

¿Qué compositor puede inspirarse de esa manera, sin poder ver) Es deleitarse al escuchar tocar y cantar, a “Alejo Durán” Mi pedazo de acordeón y el 039, dos obras sobresalientes, del primer rey vallenato, con su voz cadenciosa y sus notas bien marcadas y lastimeras.

También es rememorar el orgullo de Compae’ Chipuco, Antonio Guerra Bullones por tener las patas bien pintadas como lo expresaba él, lo que lo identificaba como un verdadero vallenato, este personaje, originario de La Guajira, tocaba el acordeón y componía canciones a orillas del río Cesar, sostuvo un negocio de comida con sus esposa Carmen Arzuaga.

Más adelante en la calle del Cesar monta un salón de baile, llamado “La Academia”, donde funcionó por muchos años la Farmacia Mundial N° 1, Compae’ Chipuco fue bautizado con ese remoquete por el ruido que producían los calambucos del agua, cargadas en las bestias de arriar, el preciado líquido.

Así era la onomatopeya de los calambucos de agua, que dieron origen a su remoquete…

Chi puc, chi puc, chi puc…

 

Compae’ Chipuco

Todos estos personajes y anécdotas, hacen parte de esta mágica y encantadora tierra del país vallenato, como es conocida esta región en donde confluyen tres departamentos, Cesar, Guajira y Magdalena.

Artistas, con talento y gracia para componer, cantar o tocar cualquiera de los instrumentos que hacen parte de la música vallenata, como lo son: “La caja, la guacharaca y el acordeón”, folclor que también es trietnico como sus habitantes, descendientes de los españoles, aborígenes y los traídos de África. 

Y que más adelante, no solo eran los habitantes de esta región, quienes tocaban, cantaban o componían, sino que en muchas regiones de Colombia, también se hace, como es la sabana de Colombia con grandes representantes como Adolfo Pacheco y Lisandro Mesa y en el interior del país, quienes han ganado concursos de música vallenata, demostrando que el vallenato, ya hace parte de toda la geografía colombiana.

Inclusiva ha traspasado las fronteras, como en México, Panamá, Venezuela entre otras naciones fronterizas, en donde también se toca y se canta música del Valle del Cacique Upar, como también se le conoce.


Solo esperamos que no se pierda la esencia, que se respete el verdadero vallenato, ese raizal, que las nuevas generaciones toquen vallenato de verdad y las letras y canciones, sean poemas cantados como antaño, para seguir siendo el país vallenato orgullo de Colombia y del continente, siendo declarada la música vallenata patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO el 1 de diciembre del 2015.

Por: Iván Fernando Márquez Gómez

nabusimake3@gmail.com

Teléfono. 3013942339   

jueves, 10 de julio de 2025

 


La bonanza marimbera y algodonera en Colombia

Para las personas que vivieron esa época de los años 70 y aquellos más jóvenes, que no la vivieron pero que les gusta investigar y leer o escucharon esas historias, sabrán que el dinero en ese tiempo fluía, gracias a la bonanza marimbera y algodonera y a toda clase de contrabando, especialmente desde la Guajira hasta Venezuela y viceversa, eran muchos los personajes, del Cesar, La Guajira y el Magdalena y toda la costa colombiana, con nombres o remoquetes sonoros dedicados a ese negocio.

Toda la Sierra Nevada de Santa Marta, desde el descubrimiento de Cuidad Perdida por parte del Instituto Colombiano de Antropología en 1976, la que abarca los tres departamentos caribeños, La Guajira, el Cesar y Magdalena fue llenada de esta planta que es medicinal, pero que la utilizan como estimulante, “!!La mejor marihuana del mundo como la llamaban los gringos”¡¡.

Los campesinos dejaron de sembrar los alimentos de pan coger para dedicarse al cultivo de la marihuana puesto que era más rentable, les producía mejores dividendos económicos, un quintal de marihuana valía $110.000, uno de café no llegaba a los $50.000, y el de fríjol rondaba los $20.000 para esos tiempos, la diferencia era abismal.

Entre estos personajes se pueden citar a: Luki Cotes, Santa López Sierra, Samuel Alarcón, al que le decían “El Pluma Blanca”, El Gavilán Mayor, (a este personaje le hicieron una canción famosa y muy popular).

Felipe el Hash, todos ellos nombrados en las canciones vallenatas, por los grandes de este folclor, como Jorge Oñate, Diomedes Díaz, El Binomio de Oro, Los Betos del vallenato, Poncho Zuleta, entre otros.

Personajes que se nombraban en las tertulias diarias de la costa Caribe colombiana, estos que llegaban al extremo de dejar un carro abandonado en plena vía, por un percance mecánico para compararse otro nuevo y de la mejor marca.

En esta bonanza marimbera, surgieron nuevos ricos quienes comenzaron a lucir cadenas, anillos y pulseras de oro, a usar guardaespaldas y a cerrar prostíbulos para enfiestarse con las meretrices. Por todo esto muchos habitantes de esta región los jóvenes no querían estudiar y los mayores deseaban ser uno de esos grandes marimberos. 

Era el chiste y la conversación de moda en la costa Caribe colombiana. !!!Yo quiero ser un famoso marimbero no uno de esos vicios marihuaneros, soltando todos una fuerte carcajada¡¡¡  

Regalaban cirugías plásticas y patrocinaban a las candidatas, en fiestas patronales, para los carnavales de los diversos pueblos de La Guajira y el Cesar y en el reinado nacional de la belleza en Cartagena.

Estos marimberos de la época, eran la noticia de todos los medios de comunicación en Colombia y países vecinos, así como de artistas, políticos, trabajadores de cualquier índole, amas de casa, por supuesto de escritores y cronistas nacionales, ya que se hicieron películas, documentales y se escribieron libros como La mala hierba, del conocido periodista Juan Gossaín y Leopardo al Sol, de Laura Restrepo.

 

LSe escribió y se habló mucho sobre esas aventuras y los nexos con los políticos del momento, en donde invertían millones de dinero, sumas exageradas para las campañas de los aspirantes a los cargos políticos, buscando favores con las autoridades, que les limpiaran su hoja de vida,

Gastaban elevadas sumas de dinero en uno de su pasatiempo favorito, las apuestas en las riñas de gallos, lo que arruinó a muchos de ellos, debido a que era una cuestión de honor ser el mejor, era tanta la pasión, que viajaban para Aruba,  Miami, Cuba y España, con el propósito de conseguir el mejor exponente, muchos afirmaban que llegaron al extremo de cruzar los gallos con gavilanes, para obtener el verdadero campeón o un gallo invencible en estas riñas.

Pagaban matrículas universitarias, a los familiares o más allegados, compraban obras culturales de artistas nacionales, así no supieran nada de eso, solo para competir y mostrarlas a sus amigos, tenían lujosos apartamentos, en Riohacha, Santa Marta Cartagena y Miami, en donde iban a pasar vacaciones y también realizaban sus famosas reuniones y parrandas.

Contaban con modernas avionetas para llevar a sus mujeres o amantes a las playas del Caribe en vacaciones, así como a las mejores boutiques del país, tenían carros lujosos, como Mercedes Benz y camionetas de último modelo, prendían los cigarrillos con los billetes de baja denominación y adornaban los arbolitos de navidad con esos mismos billetes.

Un velorio se convertía en los mejores pasarelas y desfiles de moda, para las compañeras de los capos marimberos, en donde ellas mostraban y casi que desfilaban con lujosos y vistosos vestidos, zapatos y carteras de las mejores marcas y más costosas, así como cadenas y otras joyas, conseguidas con los grandes negocios del cultivo y el contrabando de la Marihuana.

Las parrandas vallenatas, se sabía cuándo empezaban, pero no cuando terminaban, la ley, era al estilo del viejo oeste, para el más fuerte, la ausencia de autoridad les daba pie para ostentar muchas armas, esto era como una prenda más de vestir. 

Los asistentes a las fiestas, todos armados, se bebían varias cajas de Wiski y comían  abundante comida, como asados, picadas, friche, sopas a media noche y tortuga o cualquier animal de monte por la mañana.


Luki Cotes y Poncho Zuleta en una parranda 


Si se emborrachaban dormían en chinchorros colgados ahí mismos, o si no se iban a sus casas, dormían y regresaban para continuar la parranda al día siguiente, estas incluían mariachis muy de modas en esos años.

Las fiestas eran pagadas a los artistas no solo con dinero, sino con vehículos, electrodomésticos y hasta ganado, estos se lo retribuían a los cantantes y compositores con nombrarlos en las canciones vallenatas.

Muchos cancelaban millones para que los mencionaran con mayor frecuencia y a veces pagaban con comida y ron.

Los músicos de antes disfrutaron de esa bonanza también, ya que algunos eran muy mal pagos en esos años, Por ello se veían obligados a combinar su profesión con otros trabajos, como carpinteros, jornaleros en las distintas fincas de la zona, ayudantes de albañilería y hasta mensajeros.

Fue la historia de grandes marimberos que más tarde, terminaron algunos muertos y otros tras las rejas. Este contrabando de la marihuana, llegó a generarle al país ingresos anuales por 2.200 millones de Dólares, superiores a los negocios del café y de otros cultivos para esos años.

Era tanto el dinero que se ganaba, que se narran muchas aventuras y excentricidades de estos personajes, como era la de pesar el dinero, en vez de contarlo.

“No era una exageración los coros o el estribillo de la canción que le dedicaron al Gavilán Mayor cantada por Diomedes Díaz, la que dice:  



¡…Yoooo soy el Gavilaaaaán Mayor y en el espacio sooooy el rey, interpretada por el gran Diomedes Díaz..!

El Gavilán Mayor capo marimbero, reinó en la Guajira durante más de una década, en pleno apogeo de la bonanza marimbera.

Era muy común, ver a los indígenas, con una metralleta al hombro, deambulando por las calles de Riohacha, Valledupar o Maicao y en otras ciudades de la costa atlántica a bordo de enormes camionetas Rangers.

Imponiendo miedo y respeto con una el M 60 y el punto 50, las que servían para cuidar la marihuana. Fuente https: //www.el tiempo.com/archivo/documento, a todos ellos los conocían como los “culo puyuos”, debido a la forma graciosa como les sobresalía por la parte trasera del pantalón, la cacha de las armas.

El negocio de la marihuana reemplazó al del algodón, fue así, como las autoridades descubrirían la plantación de marihuana más grande del mundo, en pleno corazón de la Guajira.

Su extensión: ¡40 mil hectáreas! fue tanto su apogeo, que muchos agricultores dejaron de sembrar algodón, una tradición en el Cesar y la capital blanca Codazzi (Cesar) y en otras regiones de la nación, para dedicarse de lleno a la siembra de marihuana que producía mejores dividendos.

El algodón tuvo su auge y temporada fructífera, generando muchos dividendos económicos a sus productores, así como trabajo o mano de obra para la región, el Caribe colombiano producía el 75% de algodón del país.

Tristemente, dejamos de ver, cuando éramos niños esas bellas y enormes filas de camiones cargados con sacos de algodón, allá por el antiguo Idema y otros sectores de la capital del Cesar, también los niños y muchachos de entonces, hacían carros para jugar, muy parecidos a esos camiones algodoneros.

El auge del cultivo de algodón decreció, por las circunstancias, anteriormente citadas y fue entre los años 1977 y 1979, cuando se inició su crisis que finalmente acabaría con esta tradición y negocio, para finalmente, acabar con la fiebre blanca, como se le conoció también a comienzos de los años 1900.

Para esos tiempos, se empezó la apertura económica, iniciada con el expresidente César Gaviria y la implementación del modelo de globalización, hoy el 80% de su cultivo de algodón es de origen transgénico, el mismo que ha causado varios cuestionamientos por los expertos y conocedores del tema, ya que trae graves riesgos para la salud y para el medio ambiente.

Irónica y contradictoriamente, después de que se acabó la bonanza algodonera en Valledupar se construyó una empresa textilera para la producción de telas llamada “Federaltex”, lo que fue un total fracaso por carecer de la materia prima principal el algodón.  

El declive del negocio marimbero, comenzó cuando los traficantes trataron de engañar a los gringos, lo que provocó la caída de la bonanza "marimbera" los delincuentes desesperados ante las altas exigencias del mercado norteamericano.

Los grandes pedidos (más de 20 millones de fumadores habituales que existían en USA para esa época) y los cultivadores solo con dos cosechas al año, no daban para cubrir la exigente demanda, por lo que decidieron una errada práctica, mezclarle ajonjolí, matarratón y hasta cilantro a los bultos de marihuana, creyéndose más vivos que los yanquis, para así poder engañarlos y sacarle al producto una mejor rentabilidad.

Los gringos les pagaron con la misma moneda, le cancelaban con dólares falsos, esto provocó un terrible enfrentamiento, entre vendedores y compradores, en donde aparecían muertos por todas partes, gringos incinerados dentro de las mismas avionetas para transportar la droga, hasta meterlos vivos en hornos crematorios.

Los pilotos que se arriesgaban a viajar hasta Colombia eran veteranos de la guerra de Vietnam. También hubo guerra entre algunas familias, para mantener la hegemonía del negocio de la marihuana; por estos conflictos el declive y la poca producción, los gringos se dedicaron a sembrar su propia marihuana, con mejor tecnología, por lo que el negocio cayó por completo, duró menos de una década, inclusive los gringos la producían igual o superior en calidad, a la que se cultivaba en Colombia.

La Bonanza Marimbera fue corta, si se compara con la del narcotráfico y el de la cocaína actualmente, el gobierno de López Michelsen nacionalizó los capitales de este negocio, por medio de algo conocido como “la ventanilla siniestra” del Banco de la República, lo que permitía cambiar dólares por pesos, sin tener en cuenta la procedencia.

La gran mayoría de los marimberos de esos años fueron encarcelados por sus actos desmedidos, siendo extraditados a los Estados Unidos, como el famoso Hombre Marlboro quien fue dejado en libertad hace varios años después de pagar una condena en los Estados Unidos por narcotraficante, algunos perdieron la vida en sus aventuras y exageraciones o enfrentamientos con sus enemigos o con las autoridades.

Con esta práctica el gobierno institucionalizó el lavado de dólares, producto de la exportación de la marihuana, así como también del contrabando, inclusive de la cocaína.

Con la complacencia del estado, una parte de la élite colombiana, (instituciones financieras, industriales, terratenientes, constructores, empresarios entre otros) veían con buenos ojos estos negocios, ya que permitía el crecimiento de sus capitales, debido a que ayudaba a lavar sus fortunas, invirtiendo en negocios lícitos o ilícitos.

Por: Iván Fernando Márquez Gómez

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jueves, 3 de julio de 2025

 

Personajes curiosidades y orates famosos del viejo Valledupar 

Como olvidar, aquellos famosos orates o locos del momento, eran pocos y todos muy conocidos por los habitantes de Valledupar especialmente del centro de la ciudad, entre ellos podemos citar: La gracia, elegancia y coquetería, de la bien maquillada y mejor vestida “Carpa”, su verdadero nombre era Adelaida Rodríguez, quienes la conocieron mejor, decían que era de los Haticos población de La Guajira.

La famosa Carpa quien desfilaba y echaba la suerte

Apoyo y fuente. Arnoldo Mestre Arzuaga

23/05/2012 - 11:25

Cuentan algunos que este pintoresco personaje, perdió la razón cuando un enamorado suyo, acudió a un Mamo de los indios Arhuacos, en La Sierra Nevada de Santa Marta, para hacerle brujería y que solo se fijara en él; sus faenas de limpieza y baño, en el río Guatapurí, sin mostrar sus partes íntimas, eran todo un ritual y espectáculo, duraba horas aseándose.

Llamaba mucho la atención, cuando convertía en la mejor pasarela, los andenes y pisos de cualquier vivienda de la ciudad, desfilando y repartiendo besos a todo el que estuviera cerca con mucha coquetería y desparpajo, con su vestido de un llamativo y encendido color rojo, al igual que sus labios rojos también, sin olvidar una flor de Cayena del mismo color, a la que llamaba “arrebata machos”, zapatos altos y cartera elegante, la Plaza Alfonso López y la Casa de la Cultura, eran sus lugares preferidos para esos desfiles.

 


También acostumbraba a echar la suerte, lo que causaba mucha gracia a los transeúntes, pronunciando unas palabras obscenas que no pueden ser escritas aquí por su alto calibre.

Este personaje, se lleva el orgullo de ser una de las primeras, si no la primera, que salió al aire en el canal regional de televisión Tele Caribe, precisamente en La Casa de la Cultura, cuando hacían unas grabaciones,  en este canal, que se inauguró en la ciudad de Valledupar, para un Festival Vallenato en el año 1986, bajo la gerencia de José Jorge Dangond Castro, llevándose el honor de ser el primer canal regional del país.

La Carpa desfiló y lanzó besos a las cámaras, como toda una artista y modelo, al final este gracioso personaje se cansó de deambular por el centro de Valledupar y echar la suerte y agarró carretera, perdiendo la vida cuando un auto la atropelló, cerca de Valencia de Jesús, la tierra de ese gran juglar del vallenato  Calixto Ochoa.

Como no recordar, el estilo, el modo de vestir y rectitud de Cabirol con su vestimenta bien limpia y mejor planchada, otro conocido y gracioso personaje de la ciudad, vestía impecablemente, nunca se le vio una arruga en su consumado ropaje.

 

Cabirol otro famoso personaje del viejo Valledupar 

Para ponerse los pantalones, los guindaba con unos hilos pendidos del techo y con el mayor cuidado se metía en él, para no borrarle los pliegues que dejaba un esmerado almidonado y bien planchado.

Cuatro dedos abajo de las tetillas quedaban ubicados, sus pantalones por el resto del día; luego de vestido salía caminando con un ademan entre militarote de alto rango y pistolero del oeste.

No volvía a sentarse en el día, para no arrugar la indumentaria. Con unos bigotes perfectamente pintados con un lápiz de ceja negro, como también la extensión de las patillas hasta llegar a la altura de las cordales, https://fundacionaviva.wordpress.com/

Apartes de la crónica de José Gregorio Guerrero…! “Cabirol, no era un demente era un militar del antiguo batallón Bomboná, cuando este quedaba donde hoy es el Hospital Rosario Pumarejo de López, famosos por su peculiar forma de vestir, muy pulcra y sofisticada”.

Así mismo ver las ocurrencias y atrevimiento de Chepo, el que se creía automóvil, cuando se paraba detrás de los carros, bien sea haciendo escuadra o pidiendo vía, para rebasar a los que osaran estar delante de él.


El famoso “Chepo” personaje que se creía auto

Chepo, también pedía que lo empujaran por encontrarse varado, así como cuando llegaba a las estaciones de servicio o gasolineras, esperando que lo surtieran, debido a que en su mundo interno y lleno de ilusiones, decía que se había quedado sin combustible.

Qué decir del romántico y enamoradizo Ho Chi Minh, muy parecido al líder Vietnamita. Ho Chi Minh es un personaje, pequeño, de aspecto asiático, con barbas de sabio y pensador, se dedicaba a lustrar zapatos, pero para enamorar a las mujeres, se convertía en todo un poeta, por sus rimas y elegantes mensajes a las damas, ya con muchos años encima, actualmente se encuentra recluido en la Casa de los Abuelos, de la ciudad de Valledupar.


Ho Chi Minh todo un poeta para enamorar a una mujer

Recordar aquel famoso personaje conocido como “Pedroza”, un pequeño hombre, pero con una fuerza descomunal además de padecer una enfermedad mental, sufría ataques de epilepsia, vivió frente a parque del bario el Carmen, parecía un luchador, su frase preferida era,” regálame un cigarrillí” levantaba a una persona con sus dos brazos y lo izaba como si fuera una bandera algo muy peligro por ciento también.

Como no recordar la cacharrería ambulante, no era un demente, pero a veces eso era lo que parecía aquel desconocido personaje, con acento de sabanero, quien deambulaba por el centro de la ciudad y barrios cercanos, caminando con ese inclemente sol gritando y promocionando su mercancía.

¡…vasos, cucharas, platos, pocillos, cuchillos, tenedores…! era muy curioso, no solo porque no era del interior del país, algo que no era normal en los comerciantes llegados a Valledupar, debido a que casi todos los vendedores y comerciantes eran santandereanos o paisas,

Este sabanero gritaba, vaaaasooos, cuuuuchaaaaraaaas, pooociiilloooos, teeeneeedooores, cuchiiillooos, plaaatooos para rematar cerraba la frase diciendo “compren carajo que esta vaina pesa”., Las personas salían más que todo para oírlo y verlo, más que para compararle, para después soltar la carcajada, de la peculiar forma de comercializar su mercancía.

El pintoresco y excéntrico Chorrobalín, fue otro jocoso personaje de Valledupar, quien vestía elegante con saco, cuando lo molestaban se tornaba agresivo y lanzaba piedras y algunas tuercas y balines, quizás de allí, venga su sonoro sobrenombre.

También se vivió la época de Breckdance y música rock, cuando Michael Jackson y John Travolta estaban en su apogeo y los muchachos del barrio el Carmen y otros de Valledupar, bailaban se contorsionaban y daban vueltas en el piso, como si sufrieran un ataque de epilepsia.

Se hacían competencias de baile de Pi Kuc, esos grandes aparatos que sonaban durísimo de los cuales hoy quedan pocos como el Wuathusy El Gran Ché, el Sibanicú entre otros, para escoger el que mejor y más duro sonara, inclusive llegaban a reventar las enormes cajas de música, estas competencias muchas veces terminaban en riñas.

Cada barrio tenía su representante en el barrio el Carmen estaban “Jova Breikin”, quien se dedica actualmente a las artes gráficas conocido así por bailar muy bien ese ritmo extranjero,    así como Hernán Salamanca, el locutor y presentador en el Festival Vallenato otro gran bailarín, actualmente labora en la Gobernación del Cesar.    

Son muchas historias y anécdotas, una vividas y otras escuchadas por los mayores, como aquella anécdota cuando las personas iban para que les sacaran la sangre, supuestamente, porque el Dr. milagroso, aquel galeno venezolano, muy venerado José Gregorio Hernández estaba haciendo milagros, pero era necesario donar un poco de sangre, les decían, que entre más sangre donara, mayor era el milagro, para que esto sucediera, fueron muchas las personas engañadas, especialmente las mayores, que tenían mucha fe católica.

Igual sucedió con un timador, que decía ser odontólogo, hizo su gran negocio, al decirle a quienes lo visitaba, que era mucho mejor tener puente o chapa, que dientes naturales, ya que esta no se dañaba, muchos cayeron en su engaño y se sacaban todos los dientes, así estuvieran sanos, para él fabricarles la chapa. 

Además de todas estas anécdotas y vivencias, se pude citar a la popular  Lola Bolaño, era reconocida y buscada por muchas madres, no solo fue recordada por ser la pionera del baile del Pilón, sino también cuando sus hijos tenían algún dolor o malestar.

Dolor que los doctores no lograban calmar o sus padres, creían que este, era producto de un mal de ojo, como se acostumbraba decir en ese entonces, ella con su paciencia, con sobos, plantas y su sabiduría, heredada de sus ancestros, aportaba en la salud de muchos niños y adolescentes de esos años en el barrio el Carmen.

Era el Placebo de muchos, este surtía efectos mágicos, así como sucede con muchos creyentes, cuando ponen mucha fe, esperando un milagro de su santo milagroso. Igual, lo hacen algunos profesionales de la medicina, al suministrarles un medicamento a sus pacientes.

Todas estas historias y anécdotas se vivieron en el centro de la ciudad del otrora Valledupar, en los barrios más cercanos como el Cañahuate, La Guajira, el Cerezo, La Garita y en la casa de Lola Bolaño.

La que se encontraba a pocas cuadras de la mítica Plaza La Plaza Alfonso López, en donde funcionaba una cantina y negocio de la vida alegre como se decía antes, allí llegaban muchos de estos personajes a descansar o a beber algo para calmar la sed, así como viajeros de los pueblos circunvecinos y miembros de las etnias que habitan en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Por: Iván Fernando Márquez Gómez

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